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El enfoque del luchador

Es cierto, hoy en día toca llamar a 100 puertas para que te contesten a una, y de cada 10 que te abren, en una te hacen algo de caso. Podemos seguir diciendo más o menos que de las 10 que te hacen más o mensos caso, en una te escuchan, ¿qué hacemos?

Es sencillo, si confías en esta especie de regla, o teoría, o como lo quieras llamar, todo consiste en hacer números. Para que nos contesten, 100 puertas, para que nos hagan algo de caso 1.000, y para que te escuchen, 10.000 puertas hay que llamar.

Yo desde luego creo que es así, y sigo llamando a muchas luchando contra la frustración, desesperación, rabia, y otros amigos que me visitan a menudo en mi tarea de cerrar el puño, y golpear madera con los nudillos (no boxeo con sparrings de madera, tranquilos, es una forma poética de decir, knock knock).

Ya llegará el día que te toque la más indicada, y es que de 10.000 de ellas, puedes tener suerte y que sea la 45, o no tenerla y que sea la 7.847, pero eso sí, tienes que llamar una por una para llegar a ella, sólo el tiempo te colocará en el grupo de tener flor en el culo o de los que se les cae la tostada boca abajo.

Si ya has pasado la puerta 1000, te puedo aportar mi enfoque como llamador profesional... y es que te quedes con las anécdotas, porque tendrás cada vez más, y pienses que el día que te toque la puerta adecuada, podrás celebrar tu victoria con más entusiasmo que nunca, viendo todo lo que has tenido que recorrer y hacer para llegar a ella.

¿Sabes esas pelis como la de "En busca de la felicidad"? Pues sí, es una historia real, y ni tu ni yo somos Will Smith o como se llamase el tío sobre el que va la película. Mejor aún, tú eres tú, y yo soy yo, y el colega tuyo de Soria es el colega tuyo de Soria. Es decir, tu propia peli se está escribiendo, filmando, cociendo, y está esperando un final, que sólo será feliz mientras sigas llamando puertas.

Brindo por la 100, por la 1.000, por la 2.000 y por las que tengan que venir. Cuando tengas el día agraciado, y yo también, te propongo unas cervezas/vinos/trinas/flashes azules para celebrarlo, y reirnos mirando atrás y recordando todas esas batallas que nos sacaron de quicio, esas lágrimas derramadas, esos golpes (está vez sí literalmente) de frustración contra cualquier cosa que pillabamos... llamemos, y celebremos my friend.

4 de enero 2017 - JeSuns JS